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El ejercicio como terapia de las enfermedades crónicas

Desde tiempos ancestrales el ejercicio ha formado parte de nuestra evolución y sus beneficios son infinitos al momento de ser utilizado como terapia frente a diferentes enfermedades

Historia y prehistoria marcan el rumbo.

 

Desde tiempo inmemorial, los grabados hallados en distintos sitios donde habitó el hombre, pretendieron trasmitir que existían diferencias, entre aquel ser humano provisto de una condición física adecuada, frente a aquel con sobrepeso, y también con respecto al escuálido y delgado que revelaba un estado de alimentación inadecuado. Fue entonces, que mostrando el aspecto exterior del hombre, se pretendió indicar que existía un handicap entre el sujeto normolíneo y aquel que no lo era. Y aquellos hombres no estaban tan lejos de la verdad, dado que una nutrición adecuada – en cantidad y calidad- redunda la mayoría de las veces en un peso óptimo, logrando de esa manera uno de los requisitos necesarios para, entre otros, alcanzar un estado de salud.

Aquellos antiguos habitantes de la tierra, así como sus sucesores trasmitieron ese mensaje básico pero fundamental, que hemos recogido y ampliado en los tiempos que corren.

Así, no sólo el aspecto exterior de nosotros, puede – las más de las veces- trasuntar un estado de salud bueno, muy bueno o excelente. Sin embargo, nuestra búsqueda y el principal objetivo de los científicos y de la medicina actual, es no sólo encontrar un indicador macroscópico, sino hallar los beneficios de una buena nutrición, y deuna adecuada práctica cotidiana de ejercicio, para minimizar las consecuencias deletéreas que las enfermedades crónicas conllevan casi inevitablemente para el hombre sedentario.

 

La práctica del ejercicio y su impacto sobre algunos padecimientos de salud.

 

En entregas previas, otros colegas han abordado el comportamiento de algunas enfermedades frente al ejercicio concluyendo que éste minimiza los daños que el sedentarismo causa, y también, -apoyados en innumerables trabajos científicos- mencionando la realización de la gimnasia como uno de los pilares que conforman la estrategia terapeuta.

En el presente reporte abordaremos sucintamente, los beneficios que se logran abandonando el sedentarismo para las personas que padecen: hipertensión arterial, diabetes mellitus y asma bronquial, procurando también desmitificar creencias populares de gran arraigo, que consideran riesgosa la práctica del ejercicio en portadores de las enfermedades mencionadas.

Debido al furor impuesto al servicio de la estética, los gimnasios privados y también clubes de gran arraigo popular, imparten sus clases indistintamente a personas sin patologías, y a portadores de enfermedades crónicas.

Es preciso aclarar que abogamos a favor del ejercicio para la totalidad de los individuos, pero creemos también necesario, hacer algunas precisiones para los portadores de alguna patología.

Haremos una gran división a los efectos de entendernos, mencionando dentro del ejercicio, los de tipo aeróbico y los anaeróbicos. Estos últimos particularmente favorecen el tono y el volumen muscular, participando escasamente en la mejoría d ela circulación sanguínea y en al oxigenación de los tejidos. Es aquí donde se obtienen beneficios, que a la postre mejoran la calidad de vida y prolongan la sobrevida en portadores de enfermedades crónicas.

 

La hipertensión arterial.

 

Conocida por la mayoría de los lectores, la hipertensión arterial afecta a un gran porcentaje de la población repercutiendo en numerosos órganos, acarreando con ese daño minusvalía y muerte. Sin embargo, un correcto y precoz diagnóstico, junto a un adecuado tratamiento, reducen en forma significativa sus consecuencias y retardan la aparición de repercusiones y en algunos casos las evitan. La dieta y la farmacoterapia constituyen gran parte del tratamiento, pero el ejercicio aparece hoy como un hecho relevante a la hora de su control. Es por eso que queremos destacar su rol y enfocar el tipo y la forma de practicarlo para que este beneficio se aproveche y no se vuelva riesgoso.

El sujeto hipertenso sufre alteraciones porque sus arterias funcionan con un calibre menor, alterando el intercambio de oxígeno y nutrientes hacia los tejidos y órganos vitales.

Nuestro organismo posee una gran red de arterias y venas que transportan desde el corazón hacia los tejidos los elementos de uso metabólico para crear energía retirando desde éstos los deshechos.

En los hipertensos al resultar inadecuada esta función se generan enfermedades secundarias ( insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca, insuficiencia coronaria, etc.). Estas alteran la calidad de vida y en sus máximas expresiones provocan la muerte.

 

¿ Cómo participa el ejercicio en detener estos procesos?

Como ya lo mencionamos, el ejercicio aeróbico actúa acelerando la velocidad de circulación de la sangre, a través del aumento de la frecuencia cardíaca, pero el post-ejercicio provoca vasodilatación. A su vez, muchas unidades circulatorias que ofician de reserva funcional, es decir, grupos de arterias y venas, que en reposo no se utilizan, al practicar ejercicio se ponen en funcionamiento. De esta manera, nos resultan de gran utilidad en momentos de  gran demanda (embarazo, anemia, etc.), pero además de esta forma, las arterias se mantienen elásticas y sanas. Si nuestras arterias “se ejercitan”, se mantienen más sanas nutriendo adecuadamente los tejidos y los órganos. Recordemos también que el ejercicio contribuye a controlar otros factores de riesgo ( colesterol, ácido úrico, diabetes, etc.) favoreciendo el amntenimeinto de las artertias en buen estado. Esto produce un impacto no sólo en el individuo, sino en la sociedad, ya que al mantenerse controlada la enfermedad se reducen gastos de mediacción, internación y rehabilitación. Es por eso que los países avanzados en políticas sanitarias apuestan al diagnóstico precoz y la control enérgico temprano basado en la dieta, el ejercicio y los fármacos.

Recomendamos por todo lo antedicho el ejercicio aeróbico ( caminatas, ciclismo, natación, etc.) realizado en forma prudente y progresiva con lo que oprovocaremos descenso ponderal y mejoría en todas las funciones vitales.

Diabetes Mellitus.

 

La misma es un trastorno metabólico donde los niveles elevados d e”azúcar” ( glucosa) en la circulación sanguínea, debido a la acrencia total o parcial de insulina, provoca daños en todos los órganos y tejidos. Sabido es que la glucosa funciona como combustible para el  metabolismo muscular entre otros, por tanto, al realizar ejercicio consumimos glucosa y logramos ajustar los niveles circulatorios de la misma.

Existen dos tipos de diabetes ( si realizamos una gran división): la del niño y el paciente joven,  que es la que requiere insulina en forma inyectable porque carece  totalmente de insulina endógena, y la del adulto, en la que algo del páncreas funciona y existe una producción mínima de insulina.

El diabético insulino dependiente debe controlar sus niveles de glucosa antes de  realizar ejercicio. Si sus niveles se aproximan a lo deseado ( o.80- 1.20 gr/dl ), es recomendable que ingiera una colación previa al ejercicio, y a su vez lleven consigo algún alimento para evitar niveles bajos que lo pongan en riesgo de hipoglicemias. A su vez podrán éstos comprobar como el ejercicio mantiene al individuo diabético en niveles normales de glicemia si se controlan luego de practicar deporte. Verán de esta manera que la actividad física ayuda a controlar la enfermedad y de esta forma a evitar las repercusiones de la misma.

En los diabéticos no insulinodependientes se puede ser menos estricto en cuanto a los controles pero se aconseja también ingesta de colación previa al ejercicio.

 

El asma bronquial.

 

Además de los beneficios globales que el ejercicio conlleva, existe una peculiar mejoría en esta patología. Al realizar actividad física, el aparato respiratorio mejora su función aumentando la capacidad pulmonar. El asma es una enfermedad donde el hecho predominante es el broncoespasmo que no es otra cosa que la reducción del calibre bronquial ( junto con la inflamación de la luz del bronquio y la exagerada secreción de mucus hacia el interior de los mismos) lo que genera una  reducida entrada de oxígeno en los pulmones.

 

¿ Qué aconsejamos al paciente asmático a la hora de practicar deportes?

Como primer sugerencia, que se procure ingresar el aire a través de las fosas nasales, ¿por qué? Porque de esta manera ingresamos el aire a los pulmones caliente, húmedo y sin partículas.

Si realizamos ejercicio bruscamente, nos veremos obligados a ingresar el aire a través de la boca: frío, seco y con partículas de polvo, lo que muchas veces provocará el broncoespasmo. Es por eso, que sugerimos que se practique ejercicio en forma progresiva e inicialmente en forma moderada.

Creemos conveniente también el uso de la medicación inhalatoria previo al ejercicio y si fuera  necesario durante el mismo. Concluyentemente estamos a favor d ela actividad física para beneficiar al paciente asmático y no como tradicionalmente se creía. Es común escuchar por ahí “ no corras que te fatigás”. Esto es un gran error, debemos buscar la forma en la que el paciente pueda realizar ejercicio para mejorar su función respiratoria y consecuentemente su calidad de vida.

Existen aparatos para automonitoreo en donde el propio paciente puede conocer el estado de sus bronquios y comenzar su actividad  más confiado.( flujímetros instantáneos). Aconsejamos para ello la consulta con el médico tratante.

Finalmente…

 

Como corolario creemos que siempre se puede practicar alguna forma de ejercicio y para ello es menester daptar el mismo a nuestras necesidades. La  actividad física debe ser un placer y no una obligación y a ello arribaremos si  la practicamos progresiva y prudentemente.

La realidad indica hoy que el ejercicio es salud más allá de la patología.

 

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