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Hablemos de la ansiedad

Hay personas que pueden tener trastorno de ansiedad desde su juventud y solo se les diagnostica en la mediana edad. Con un tratamiento oportuno se puede controlar y tener un estilo de vida normal.


  

Hay personas que pueden tener trastorno de ansiedad desde su juventud y solo se les diagnostica en la mediana edad. Con un tratamiento oportuno se puede controlar y tener un estilo de vida normal.


  

Trastorno vs enfermedad


  

Algo importante para tener en cuenta es que en  psiquiatría no se habla de enfermedades, sino de trastornos. La diferencia es muy pequeña; de hecho, a este se le denomina una enfermedad incompleta.


  

La enfermedad debe cumplir varios criterios para considerarse como tal: se conoce un agente biológico (qué lo causa), existe una fisiopatología (los cambios que se generan en el cuerpo), tiene unos signos y síntomas (cómo se manifiesta), tiene un tratamiento, se da una evolución y se establece un pronóstico. La única diferencia con el trastorno es que en este no se conoce, por motivos tecnológicos, su punto de origen en el cerebro.


  

La ansiedad a grandes rasgos


  

La ansiedad como tal es una sensación desagradable, pero normal en todos los humanos. Esta responde a un instinto de supervivencia, en el sentido en que surge como resultado del miedo que sentimos ante una situación de peligro. La ansiedad es ese “llamado a la acción”, que nos manda el inconsciente, de hacer algo por nuestras vidas. Es más, en un nivel sano puede ayudar a regularlas porque ese miedo se convierte en una motivación. Ahora, el asunto se complica cuando alguien empieza a sentir que está en permanente peligro sin que en verdad haya una razón. En ese momento se habla de un trastorno de ansiedad. Al principio puede pasar desapercibido, pero luego puede generar insomnio, falta de apetito, y desgaste físico. Además, empeora el rendimiento de una persona, ya que deja de concentrarse en sus labores cotidianas por estar pensando en ese “pálpito” constante.


  

Causantes del trastorno


  

Se habla de tres factores que despiertan el trastorno de ansiedad: el biológico, el hereditario y el psicosocial, este último como consecuencia de la crianza y el ambiente social en el que crece; y por eventos estresantes vividos. Así pues, la sociedad misma puede ser una causante del trastorno, por las costumbres que esta transmite y normaliza.


  

Síntomas


  

Más que síntomas, son unas manifestaciones físicas que se dan en algunos momentos. Estas son:


  
  • Sudoración.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de opresión en el pecho.
  • Temblores.
  • Taquicardia.

  

También, pueden aparecer conductas compensatorias:


  
  • Comer mucho en deshoras.
  •  Fumar en exceso.  
  • Empezar a llorar.

  

Niveles de trastorno de ansiedad


  
  1. Fobia: es un temor intenso frente a algo que, normalmente, no nos representa ningún peligro.. Este es el tipo de ansiedad más común. El 70% de las personas puede tenerlo.
  2. Ansiedad generalizada: la persona siempre piensa que le puede pasar lo peor en la situación más normal o agradable. La probabilidad de que algo ocurra es la más mínima y aún así se preocupa demasiado.
  3. Trastorno de pánico: esta es una reacción súbita y se manifiesta de manera física. De la nada, la persona empieza a sudar, tiene palpitaciones, le da taquicardia, se le enfrían las manos y se pone pálida. Siente que se está muriendo. Un episodio puede durar entre uno y cinco minutos, hasta una hora.
  4. Trastorno de estrés postraumático: ocurre después un evento de trauma. Todo el tiempo tiene terror de que le vuelva a pasar lo mismo.
  5. Trastorno obsesivo compulsivo: este es un caso aparte. Incluso, desde 2015, es considerado por el Sistema de Clasificación como un trastorno independiente. Consiste en que a la persona se le mete un pensamiento en la cabeza, no es capaz de dejar de pensar en eso y de no hacer nada al respecto. Esa misma idea se puede repetir 70 veces por minuto, a cada hora, todos los días.

  

Identificación y tratamiento


  

Lo más complicado de este trastorno es poder detectarlo. A veces, la persona es consciente de que tiene la patología, pero intenta justificarlo o lo racionaliza diciéndose a sí misma que por eso es que nunca le ha pasado nada “malo”.


  

La mayoría de los pacientes que llegan a una consulta psiquiátrica por ansiedad es porque tuvieron un ataque de pánico y llegan al médico creyendo que se trataba de un infarto. Ante un caso como estos, lo ideal siempre es descartar una enfermedad cardiaca, que es con lo que más se confunde, o de otro tipo y luego remitirse a una consulta psiquiátrica.


  

Los casos de ansiedad de primer nivel (fobia y ansiedad generalizada) se pueden tratar con terapia psicológica. Normalmente se usa un tratamiento cognitivo conductual, en el que se entrena al cerebro para que aprenda a controlar esos miedos irracionales. Los de nivel alto (trastorno de pánico, estrés postraumático y trastorno obsesivo compulsivo) se tratan con medicamentos y acompañamiento psicológico.


  

Es importante aclarar que nadie se puede morir de ansiedad, por lo que no es una emergencia médica (siempre y cuando se descarte primero una enfermedad) y no debería haber incapacidad ni hospitalización luego de un ataque, porque se puede alterar su tratamiento psicológico. Lo recomendado es seguir el proceso de acompañamiento profesional.


  

 Las mujeres son cuatro veces más propensas que los hombres a sufrir de ansiedad entre las edades de 15 y 25 años, y después de los 45; debido a los cambios hormonales.


  

Hábitos para controlar la ansiedad


  
  • Dormir ocho horas diarias.
  • Comer las tres comidas en los horarios correspondientes.
  • Hacer dos horas de deporte a la semana, distribuidas en cuatro sesiones diarias de 30 minutos.
  • No consumir drogas psicoactivas.
  • No ingerir bebidas estimulantes como Coca Cola o café.

  

Fuente: Gabriel Alberto Vargas, médico especialista psiquiatría y magister en Intervención Social.


  

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